El mapa global de la fruticultura está cambiando rápidamente y Asia Central emerge como una potencia indiscutible. Según los últimos informes oficiales, Uzbekistán ha escalado hasta convertirse en el tercer mayor exportador mundial de ciruelas deshidratadas y damascos.
Este logro no es casualidad, sino el resultado de una política intensiva enfocada en potenciar el sector hortofrutícola durante los últimos años.
Un crecimiento exportador sin precedentes
Las cifras revelan un panorama de expansión acelerada para la industria uzbeka. Desde principios de año, la exportación general de alimentos del país ha experimentado un asombroso crecimiento del 37%, alcanzando un valor de 3.000 millones de dólares. Las proyecciones indican que, por primera vez en su historia, superarán los 3.200 millones de dólares al cierre de la temporada.
Para los productores mundiales de ciruelas, el volumen de Uzbekistán ya no puede pasar desapercibido. Su producto no solo ha crecido en cantidad, sino en alcance global.
Expansión a nuevos mercados internacionales
La agresiva estrategia comercial de Uzbekistán ha rendido frutos. Solo en este último periodo, el país logró abrir 18 nuevos mercados internacionales, expandiendo su geografía de exportación a un total de 83 países.
Este posicionamiento de liderazgo no se limita a la ciruela deshidratada. El país también ocupa posiciones dominantes en otras categorías frutícolas:
- 7° lugar mundial en exportación de duraznos (shaftoli) y pasas.
- 8° lugar mundial en exportación de cerezas.
- 13° lugar mundial en uvas frescas.
La consolidación de Uzbekistán como un gigante en la exportación de ciruelas deshidratadas plantea nuevos desafíos y oportunidades comerciales para los mercados occidentales, que ahora ven en Asia Central a un competidor de peso pesado con capacidad para abastecer a más de ochenta naciones.
Fuente basada en los reportes de Kun.uz sobre los avances agrícolas de Uzbekistán.
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